ILUSTRACIÓN REFRACTADA
Bakker, Juan.
INTRODUCCIÓN:
¿Cuál ha sido el devenir de nuestra cultura?, a través de mi recorrido de formación en el ISFD N°15 (Villa la Angostura, Neuquén) me animo a inferir que el legado occidental iniciado en Grecia hace más de dos milenios sigue vigente en nuestra sociedad. Claramente que con el correr del tiempo, el avance de las tecnologías, sociedades y culturas, hemos alcanzado un punto que conlleva un esfuerzo cognitivo de grandes magnitudes y escalas para poder analizarlo y explicarlo; aunque de seguro hayan personas encargadas de esta tarea, y tal vez (con cierta aspiración y pretensión), nuestro grupo de estudiantes también alcance los niveles de producción para aportar escritos en diversos puntos de vista sobre nuestra historia. No es mi intención detenerme en esta empresa, sino analizar una corriente, la cual se puede considerar fundamental, para entender el devenir de la cultura occidental en todo el mundo y principalmente en América Latina.
Aquel movimiento intelectual y cultural, al cual hago referencia, se gesta en Europa y se expande por casi todos los rincones del mundo tanto en el plano objetivo como subjetivo de los sujetos y también en las diversas culturas. Me refiero a la Ilustración del S. XVIII. Denominado el siglo de las luces, donde la luz de la razón muestra un nuevo y el “verdadero” camino de la humanidad, en el que cada persona se desarrolla y busca hacerse valer por su propio entendimiento (Kant, 1784). En este punto de la historia, el proceso de conquista y colonización en América Latina, por parte de Europa, se encontraba ya avanzado. Como consecuencia, de la explotación y extracción de cantidades colosales de recursos, no tengo dudas que la mejora en las condiciones materiales y tecnológicas que se siguieron de este proceso favorecieron la gestación y el porvenir de la Ilustración.
La Ilustración logró socavar profundamente en las personas, tanto en su comportamiento, su búsqueda del conocimiento, en la ciencias, las artes, su organización social, y formas de gobierno, es decir, en su cultura en general. El filósofo alemán Mendelssohn expresa que: “La formación, la cultura y la ilustración son modificaciones de la vida social, son efectos del empeño y del esfuerzo de los seres humanos por mejorar su situación social.” (Solé, 2018, p.1). Aquí, el autor hace una distinción entre cultura e ilustración, él relaciona a la primera con lo práctico, y lo teórico, el conocimiento racional y esfuerzo subjetivo con la segunda; el conjunto de ellas es la formación, la cual se alcanza con el desarrollo de la cultura e ilustración en las sociedades. Más adelante me explayaré sobre este tema, pero por el momento quisiera aclarar que en cuanto a lo anterior, entiendo que es a través del esfuerzo de la humanidad, la que permite que ella alcance nuevos y mejores estadios en la calidad de vida de las personas en sociedad. Sea a nivel de praxis objetiva como también en la estructura de pensamiento de los sujetos. Lo interesante a analizar es cómo es que lo logran, ¿a qué costos?, y, quienes no comparten esta visión y corriente ideológica, ¿cuál es su destino?.
Para dar un intento de respuesta a las preguntas anteriores me apoyaré en los aportes de autoría latinoamericana, que desde su visión y cosmovisión, logran producir escritos académicos que sustentan una crítica y “otra” manera de promover la formación de las sociedades y culturas. En mi caso, me posiciono en un lugar donde no considero que esta manera sea vista como una “otra”, sino como una visión complementaria al devenir de la humanidad, la cual se ha regido a partir de la corriente occidental desde hace siglos. Esta propuesta intentará ser la síntesis de mi trabajo, en la cual abogaré por el respeto a la diversidad de pensamiento para que sea aprehendida por los sujetos y con ella se busque alcanzar una transformación de la sociedad al intentar construir una mejora en la calidad de vida de las personas; y que en su estructura fundamental prime el respeto y bienestar de todas las personas, sus culturas y cosmovisiones. El intento radica en exponer un aspecto fundamental para gestar un intento de una posible ilustración latinoamericana.
El anterior objetivo puede interpretarse como indulgente y pretencioso, pero considero necesario explicitarlo, ya que aún pudiendo ser considerado utópico, nos ayuda a producir y actuar en su búsqueda. Será la conclusión y síntesis del ejercicio dialéctico ideado para este trabajo.
Para recorrer este camino hago la aclaración que desde el comienzo de esta introducción he expuesto brevemente algunos postulados sobre la Ilustración. En el desarrollo de este trabajo, las posturas en torno a este movimiento intelectual se presentan como la tésis del ejercicio propuesto. Se buscará comprender y definir algunos de sus fundamentos teóricos que posicionaron a la racionalidad ilustrada como el camino correcto de la humanidad. A modo de antítesis, se abordarán algunas perspectivas latinoamericanas que se opongan a la corriente occidental de la ilustración; el objetivo es exponer algunas de sus consecuencias en el continente americano, puntualmente en Latino América y como sigue operando en la praxis objetiva y subjetiva de los sujetos.
Quedan así expuestas la tres partes que conformarán el desarrollo de este trabajo, entiéndase, una tésis que se posiciona desde la Ilustración del S.XVIII; las perspectivas latinoamericanas que se oponen a ella será la antítesis y la síntesis es un intento de buscar una posible ilustración latinoamericana.
DESARROLLO:
Tesis:
¿Qué es la Ilustración? Hace más de dos siglos Immanuel Kant escribió un texto con esta pregunta como título. En él expone que la ilustración corresponde a un proceso madurativo del hombre, a su salida de la “minoría de edad”, la cual solo puede darse haciéndose valer por su propio entendimiento, es decir, poniendo en ejercicio su facultad de razonar para poder elegir y dejar de ser un agente pasivo e ingenuo ante los discursos de otras personas. A lo que señala que “Un hombre, con respecto a su propia persona y por cierto tiempo, puede dilatar la adquisición de una ilustración que está obligado a poseer; pero renunciar a ella, con relación a la propia persona, y con mayor razón aún con referencia a la posteridad, significa violar y pisotear los sagrados derechos de la humanidad.” (Kant, 1784, p.4).
Kant expone que la adquisición de la ilustración es esencial para la humanidad. Se corresponde a valerse por el propio entendimiento en el ejercicio de la razón, la cual es la protagonista de todo este movimiento intelectual y cultural que se esparció e interpretó por todo el mundo. Este espíritu ilustrado se fundamenta en lo que el autor denominó como el “plan secreto de la Naturaleza”, en el cual “La Naturaleza ha querido que el hombre logre completamente de sí mismo todo aquello que sobrepasa el ordenamiento mecánico de su existencia animal, y que no participe de ninguna otra felicidad o perfección que la que él mismo, libre del instinto, se procure por la propia razón.” (Kant, 1784, p.2 i).
La racionalidad se vuelve así un rasgo característico de la humanidad, la cual debe ser ejercitada constantemente en condiciones de libertad de pensamiento. ¿Por qué bajo estas condiciones?, lo que propone el autor y también el iluminismo es convertir a la razón en universal, porque a raíz de ella nos libraremos de los grilletes que nos han impuesto a lo largo de la historia los diferentes gobiernos e instituciones, los cuales han sido responsables de promover ciertos criterios, enseñanzas, conocimientos, etc., que se consideraron verdaderos y han limitado el potencial del humano. A partir del correcto uso de la razón y en condiciones propicias de libertad, la humanidad alcanzará el verdadero progreso en el campo del conocimiento, de las ciencias y las artes. De hecho, el autor alemán señala que “… es posible que el público se ilustre a sí mismo, siempre que se le deje en libertad; incluso, casi es inevitable. En efecto, siempre se encontrarán algunos hombres que piensen por sí mismos […]. Ellos, después de haber rechazado el yugo de la minoría de edad, ensancharán el espíritu de una estimación racional del propio valor y de la vocación que todo hombre tiene: la de pensar por sí mismo.” (Kant, 1784, p.2).
Para la Ilustración y para Kant, será la razón y su correcto ejercicio la que propulsó a la humanidad a progresar indefinidamente. “Una época no se puede obligar ni juramentar para poner a la siguiente en la condición de que le sea imposible ampliar sus conocimientos (sobre todo los muy urgentes), purificarlos de errores y, en general, promover la ilustración. Sería un crimen contra la naturaleza humana, cuya destinación originaria consiste, justamente, en ese progresar.” (Kant, 1784, p.4). Por lo tanto, haciendo un buen uso de la razón, concedida por la Naturaleza, es que la humanidad promoverá el progreso. Y este es el camino que propone la ilustración, en el que cada quien se vale de su propio entendimiento para emitir constantemente juicios, y así poder deliberar y elegir de manera crítica.
“No se imaginan los hombres en particular ni tampoco los mismos pueblos que, al perseguir cada cual su propósito, según su talento, y a menudo en mutua oposición, siguen insensiblemente, como hilo conductor, la intención de la Naturaleza… ”(Kant, 1784, p.1). El camino del progreso que debe seguir la humanidad se corresponde con nuestro potencial racional. Este permite erigirse por sobre otras especies y conformar acuerdos que confluyen en la construcción de naciones y estados. Hasta este punto hemos caminado entre las sombras, y es el espíritu de la Ilustración quien traerá luz al camino de la humanidad.
“Establecer siempre la destinación del ser humano como medida y fin de todas nuestras aspiraciones y esfuerzos, como el punto hacia el cual debemos dirigir nuestra mirada, si no queremos extraviarnos.” (Solé, 2018, p.5). La cita anterior es autoría del filósofo judío alemán, Moses Mendelssohn, lo que quiero rescatar de sus escritos trata del destino del hombre, el cual se alcanza a través de la ilustración. En su desarrollo teórico señala una distinción entre cultura, ilustración y formación. La primera comprende a las cuestiones más prácticas y de costumbres de una población, la segunda abordaría lo correspondiente a lo teórico y subjetivo; y la tercera sería el conjunto de las dos anteriores. A su vez, el autor señala que: “El ser humano como ser humano no requiere ninguna cultura, pero requiere ilustración. […]. La formación de una nación –que según las aclaraciones terminológicas precedentes está compuesta de cultura e ilustración– estará, por lo tanto, mucho menos amenazada por la corrupción. ” (Solé, 2018, p.6-7). Siguiendo estas palabras entiendo que las cuestiones prácticas de la cultura pueden variar según la ilustración, es decir, el ejercicio de la razón y la mentalidad de una población, ejerce una influencia y cambios en las costumbres de su sociedad. En este punto, Mendelssohn sostiene que la ilustración es más relevante, necesaria para el desarrollo y el progreso en la construcción de las sociedades. Pero por sobre todo es necesario el ejercicio crítico de la razón por sobre las prácticas cotidianas para poder lograr una correcta formación de los sujetos y las sociedades.
Siguiendo los postulados anteriormente mencionados por Kant, la ilustración se basa en el uso correcto de la razón, ejercitando la deliberación, emisión de juicios, crítica y elección. A partir de ella, el devenir de las sociedades y culturas alcanzará el progreso y logrará llevar a la humanidad a terrenos aún desconocidos que propiciarán una mejor calidad de vida. En mi interpretación, Kant, al igual que Mendelssohn consideran a la Ilustración como un proceso que concluye en la formación sobre la racionalidad de la población. Es de suma necesidad que este espíritu alcance a todas las personas, de todos los estados y naciones del mundo. Principalmente a sus gobernantes que son los que toman decisiones políticas, instauran las leyes y disponen una forma de gobierno que habilite la libertad de pensamiento y expresión.
Este es el correcto camino del hombre, que se hace valer desde su razón, característica esencial provista por la Naturaleza para el devenir de su historia, de sus culturas y sociedades. Kant expone que “...los primeros pasos serios de la rudeza a la cultura, que consiste propiamente en el valor social del hombre; los talentos van desarrollándose poco a poco, se forma el gusto y, mediante una continuada ilustración, convertirse el comienzo en fundación de una manera de pensar que, a la larga, puede cambiar la ruda disposición natural para la diferenciación moral en principios prácticos determinados y, de este modo, también la coincidencia a forma sociedad, patológicamente provocada, en un todo moral.” (Kant, 1784, p.3). En este sentido cuando se pregunta si vive en una época ilustrada y responde que no, que vive en una época de ilustración, en realidad lo que subyace a este mensaje, es que el espíritu de la ilustración persiste en la mentalidad de las personas, de las diversas instituciones y sus gobiernos; y que algún día alcanzaremos ese estadio ideal ilustrado, donde la calidad de vida sea más que óptima para todas las personas que hagan buen uso de su razón.
Antítesis:
La racionalidad ilustrada fue concebida como el único camino de la humanidad, siendo una razón universal que permite a la humanidad alcanzar mayores niveles de progreso. Este fue el mensaje que legó la mentalidad europea del S. XVIII. Sus postulados alcanzaron no solo los asentamientos capitales de los imperios, también terminó alcanzando a todos los territorios que colonizaron. Eso sí, lo hicieron con una distinción que subyace dentro del romántico mensaje de la ilustración.
Podríamos decir que al promover un único camino para alcanzar el progreso, con aras en la libertad de pensamiento y la razón, provocó que se rechazara cualquier otra alternativa que propugna en contra de sus postulados; como consecuencia de ello, se asentó, en mayor medida, una jerarquización de las culturas, formas de pensamiento y sociedades. Esta construcción ideológica posiciona a Europa (comprendida como un conjunto de criterios de verdad y construcciones de sentido lógicos, no únicamente como una zona geográfica) como la meca del progreso de la humanidad. “El eurocentrismo ha llevado, a virtualmente todo el mundo, a admitir que en una totalidad el todo tiene absoluta primacía determinante sobre todas y cada una de las partes, y que por lo tanto hay una y sólo una lógica que gobierna el comportamiento del todo y de todas y de cada una de las partes.” (Quijano, 2014, p.13).
Por lo tanto podemos inferir que el eurocentrismo posiciona a Europa como un centro ideológico y a las otras culturas las considera periféricas o subdesarrolladas. A partir del intento de establecer la racionalidad ilustrada como universal de toda la humanidad, se construyeron a lo largo del mundo, diversos imaginarios sociales que apoyaron la construcción de un ideal de sujeto (el ilustrado), y también de sociedad. “Desde el siglo XVIII, sobre todo con el Iluminismo, en el eurocentrismo se fue afirmando la mitológica idea de que Europa era preexistente [...]; que ya era antes un centro mundial del capitalismo que colonizó al resto del mundo y elaboró por su cuenta y desde dentro la modernidad y la racionalidad.” (Quijano, 2014, p.4). Siguiendo los postulados ilustrados, en los cuales las sociedades serían capaces de alcanzar el progreso, y así construir mejores formas de gobierno y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, se consagró una especie de estandarización de las culturas, que a su vez fue reinterpretada en todo el mundo, y aplicada en sus diversas instituciones, costumbres y gobiernos.
El mundo había empezado a tomar el rumbo de la ilustración. A su vez, el proceso violento de conquista y colonización ya se encontraba avanzado por sobre las culturas y cosmovisiones americanas, ¿qué sucedió con los pueblos amerindios, con sus prácticas, conocimientos y cosmovisiones dentro del contexto ilustrado?. Lamentablemente, gran parte de lo que conformaba su universo se vió vilipendiado por el eurocentrismo y la luz de la racionalidad ilustrada; podríamos decir que pasó a segundo plano. Aún así, nunca perdió el espíritu de lucha y los pueblos americanos aún pregonan por conformar sociedades y culturas fundadas en sus tradiciones y cosmovisiones. Y es por este camino que se presentan posturas como la de Walter Mignolo, el cual infiere que: “La teoría política decolonial es una teoría política que se apropia del lenguaje imperial (por ejemplo, la lengua castellana y la inglesa, y el aparato conceptual de la teología cristiana). Esta teoría política opera en dos direcciones simultáneamente: una es el análisis de la sin razón de la razón cristiana y, la otra, la propuesta de principios éticos y formas de gobierno no basadas en la supuesta superioridad de la agencia europea.” (Mignolo, 2009, p.9)
De lo anterior se desprende que, aún dentro de una racionalidad ilustrada, los pueblos amerindios, como tal vez otros pueblos en el mundo, luchan de manera teórica y objetiva, por instaurar formas de sociedad que siga el camino de sus memorias y tradiciones. Deben de hacerlo dentro del paradigma ilustrado, es decir, con lenguaje imperial. Hoy en día, “… en varios países de América Latina vivimos un proceso de en el que se están movilizando estas estructuras comunitarias y otras nuevas que se han creado desde el seno de estos pueblos y culturas para demandar una reforma del estado que lo democratice en el sentido de un reconocimiento igualitario y de un proceso inclusivo que redistribuye el poder a través de un rediseño de las instituciones y procesos de gobierno.” (Tapia, 2009, p.20). El objetivo es resignificar la racionalidad y establecer nuevos códigos de conducta y formas de gobierno. Para los pueblos, esta empresa conlleva grandes dificultades, como el haber sido oprimidos, violentados y denigrados por siglos; y que a la vez, por el hecho de intentar sobrevivir y ser respetados o bien visibilizados, estas sociedades han adquirido costumbres que les son propias a la racionalidad ilustrada, al progreso moderno y a los órdenes económicos que Europa proponga.
“De lo que se trata entonces no es de negar la universalidad para hacer emerger la particularidad que la oprime, sino de apelar a una negatividad compartida por todos que permite la operación misma de la universalidad.” (Castro-Gomez, 2015, p.278). El pretencioso objetivo de la ilustración logró su cometido, universalizar la razón y hacerse valer por el entendimiento de cada quien y esto se volvió un hecho en los diversos rincones del globo. Ahora bien, para que los reclamos y derechos de los oprimidos por los imperios europeos y su racionalidad, sean visibilizados y escuchados, es necesario que se genere un espíritu similar al que generó la ilustración del S. XVIII. Como dice Castro-Gomez, promover una “negatividad compartida” por las culturas oprimidas para generar una concepción y ¿por qué no?, una nueva razón, pero esta vez no ilustrada, sino una distinta, que respete y valore la diversidad de costumbres y cosmovisiones.
Lo que me parece interesante de la propuesta anterior es que se corresponde con los postulados ilustrados, en el sentido de que se busca un cambio de paradigma al regente (en este caso el eurocéntrico), ya no requieren la asistencia o guía de un externo y, las alternativas surgen en pos de una mejora en la calidad de vida de los sujetos y sus sociedades. “Lo impensable se había producido: aquellos sujetos tenidos como “bárbaros”, como “menores de edad” necesitados de tutores externos, se habían levantado contra el colonialismo europeo utilizando como arma el fruto más excelso de la ilustración europea: el imaginario democrático.” (Castro-Gomez, 2015, p.315). A partir de esta resistencia y lucha contra el eurocentrismo, se busca una expansión en la construcción de conocimiento y de diversas formas de organización social y política. Este nuevo camino significaba un proceso y espíritu similar al que tuvo la ilustración en territorio europeo, pero esta vez los fundamentos de la racionalidad son distintos en aspectos de suma importancia y profundidad.
Castro-Gomez menciona que el imaginario democrático es el arma que utilizan los pueblos amerindios en la lucha por un camino distinto al impuesto por occidente. En este sentido Luis Tapia hace su aporte expresando que: “Una de las ideas centrales en la concepción de la democracia como la forma de gobierno adecuada y necesaria para enfrentar la existencia de una pluralidad de sujetos, por lo tanto, de direcciones posibles de la vida social, es la concepción de la finitud en la vida humana. [...] es decir, la imposibilidad de que uno o un conjunto limitado sean capaces de universalidad y, por lo tanto, de contener las capacidades y las ideas para gobernar al conjunto de la población o para gobernar sobre otros países y sociedades.” (Tapia, 2009, p.2). De lo anterior vale la pena aclarar que la universalidad que se hace mención en esta cita hace referencia a la propuesta por la ilustración, como el único y claro camino que debe seguir la humanidad; no se refiere a la operación negativa universal de los pueblos en contra de la racionalidad ilustrada.
Pero atendiendo a la universalidad, y desplazándose a un aspecto biológico de la condición humana, es posible inferir que un aspecto fundamental radica en la necesidad de satisfacer las necesidades básicas de la vida, por ejemplo el asegurarse del alimento. Parece un ejemplo burdo, pero me parece pertinente ya que la forma en la cual nos proveemos de estos alimentos condiciona la conformación de la sociedad a la cual pertenecemos. Siguiendo esta línea, sabemos muy bien cuál fue la dirección que siguió la racionalidad ilustrada y el mundo occidental (el capitalismo). Por lo tanto, desde este enfoque es posible analizar las propuestas de una racionalidad de los pueblos amerindios dentro del imaginario democrático que propone Castro-Gomez y que Luis Tapia amplia de la siguiente manera: “Si nos desplazamos al eje democracia, se puede pensar la complementariedad no sólo en el eje espacial y económico, es decir, de acceso y redistribución de recursos sino también en el sentido de complementariedad de distintos espacios políticos como parte de una vida democrática más global, diferenciada pero articulada a través de los territorios. […] Se trata, entonces, de pensar la articulación en esas diferentes formas y espacios políticos y públicos con las estrategias de complementariedad espacial referida al tema de recursos, bienes, producción y redistribución dirigida a recrear condiciones óptimas o buenas de la vida social.” (Tapia, 2009, p.8).
Esta propuesta es una arista de las muchas que se pueden oponer a la racionalidad europea ilustrada, y que propone una articulación, una complementariedad entre ella y la diversidad en las formas de organización social, costumbres y cosmovisiones de los pueblos colonizados, principalmente los amerindios. Este punto no es menor, ya que lo considero fundamental en el devenir de las sociedades, en la construcción de sus prácticas objetivas y cognitivas, que a fin de cuentas termina operando por sobre la subjetividad de los sujetos. “La complementariedad democrática o igualitaria requiere de una relación no posesiva con la tierra y el espacio, es decir, la producción de una condición política de apropiación colectiva de los recursos naturales y de los bienes que se pueden producir trabajando la tierra.” (Tapia, 2009, p.12). La manera en la que nos relacionamos con el medio, con la cual logramos satisfacer la necesidad básica del alimento para garantizar el desarrollo de la vida, es distinta a la que propone el modelo occidental europeo, que se basa en el extractivismo y la explotación, y que a su vez sigue reproduciendo la jerarquización de las sociedades no solo en el plano subjetivo, sino también en el material objetivo.
¿Por qué resulta importante esta propuesta de la relación con la tierra y los recursos?, porque la manera en la cual nos relacionemos con el medio, habilitará determinadas formas de gobierno que aseguren las condiciones necesarias para el desarrollo de la vida y la diversidad de sociedades. Siendo que el universal de esta racionalidad comience a operar, el nuevo progreso vendrá acompañado de un modo de producción que sea armónico con los espacios en los cuales cada cultura se desarrolle. “Por lo general, en culturas y pueblos que practican una posesión y producción colectiva de la tierra, hay una fuerte preocupación por cuidar de la misma, por sentirse parte de la naturaleza, que si es afectada seriamente también pone en peligro la propia vida de la comunidad.” (Tapia, 2009, p.16)
Este termina siendo un punto central en el cual las corrientes latinoamericanas se oponen a la racionalidad ilustrada. Si la perspectiva occidental se posiciona como el único camino a seguir y de esta manera genera una jerarquización de las culturas y sociedades, y a su vez las continúa explotando y denigrando; entonces nos encontramos en un problema. Esta forma se olvida del progreso desde un lugar situado, con perspectivas y subjetividades que se producen por tener una relación con la tierra y la Naturaleza, con la forma en la cual se aseguran del alimento para el desarrollo de la vida; y en cómo estas costumbres operan en la praxis política de los sujetos y sociedades. Aquí no se considera a la Naturaleza como la entidad que brindó la razón a la humanidad; y dentro de su plan debemos buscar la felicidad por nosotros mismos, ensimismados en nuestras capacidades, sin observar lo que sucede con el medio y las otras culturas. Es en la relación con ella que construimos conocimientos, códigos de conducta, tradiciones y formas de gobierno.
“En la dilucidación de estas alternativas de distribución y redistribución, que tienen que ver con el carácter del orden social, cultural y político, hay un elemento clave que cabe discutir, es el tema de la propiedad o de los modos de relacionarse con la naturaleza en términos de relaciones sociales entre las personas y las colectividades.” (Tapia, 2009, p.11). La propuesta desde una perspectiva materialista sobre la forma en la cual nos aseguramos del alimento a través de su producción en los territorios, puede conllevar un cambio de paradigma y punto de apoyo que contribuya a romper los grilletes de la racionalidad ilustrada y brinde paso a una racionalidad complementaria y genuinamente democrática.
CONCLUSIÓN:
Síntesis:
La conclusión de este escrito se funda en la posibilidad de fundar una racionalidad no ilustrada, sino complementaria y democrática. A lo largo de la reflexión, el punto que más me interesa para lograr mi objetivo se relaciona con lo que respecta a una relación con la tierra, y la Naturaleza; en cómo este tipo de relación puede socavar en la subjetividad de los sujetos y conformar una nueva postura ontológica de las personas, en sus relaciones y la construcción de sociedades.
En este sentido puede interpretarse como una propuesta religiosa, pero más allá de ello que en el compartir con otras personas iré desarrollando de una manera más acorde; me gustaría enmarcarla dentro del imaginario político, el cual lo entiendo como un desarrollo teórico de la praxis política. Esta última no solo comprende el accionar objetivo, sino también los procesos subjetivos y cognitivos. Considero necesario el recuperar esta relación con los territorios, porque produce un desenvolvimiento situado de las sociedades, donde no se sigue de un paradigma universal impuesto por un extranjero, algo similar propone la ilustración del S. XVIII.
Ahora bien, en nuestro contexto actual, donde el capitalismo se ha desarrollado a escalas globales, con sus modos de producción y consumo, los cuales no sería racional seguir ignorando. Estamos en un momento de nuestra historia universal como humanidad donde podemos terminar con nuestra especie, y en escenarios más catastróficos, gran parte de la vida sobre el planeta. Pero, ¿cómo lograr instaurar una nueva racionalidad?, ¿qué tipo de mentalidad y hábitos son necesarios para cumplir con este objetivo?. Lamentablemente carezco de los conocimientos teóricos y prácticos para dar respuestas contundentes a estas preguntas. A modo de intento, puedo exponer algunas ideas que nos ayuden a encontrar un esbozo de respuestas.
“Quien lucha por cambiar su posición subalterna, tendrá que cambiar también las relaciones de poder que han definido esa posicionalidad particular, lo cual implica necesariamente aceptar que su identidad se verá también modificada. No se puede tener una cosa, sin tener también la otra.” (Castro-Gomez, 2015, p.275). Primero que nada será necesario continuar la lucha para salir de la posición de subordinación frente a la racionalidad occidental. Para ello será necesario cambiar, en el sentido de salir de esa posición oprimida. No es empresa , ya que el dominio europeo ha regido por los últimos siglos, las generaciones que se desplegaron por el territorio americano se desarrollaron según las lógicas occidentales y reprimiendo su identidad cultural originaria. Por lo tanto será necesario seguir produciendo teoría, llegar a mayores instituciones con la palabra de los pueblos, accionar bajo otras lógicas en contraposición con el orden occidental capitalista. Si esto se logra, pensar en una ilustración latinoamericana puede ser una posibilidad.
Si se propulsan nuevos escenarios donde se habilite la libertad en el desarrollo de las prácticas y pensamientos situados de los diferentes pueblos, fomentando una democracia real y legítima, “democracia no sólo como un conjunto de ideas que sirven para caracterizar la forma de gobierno de una sociedad sino también pensar la cualidad de esa forma de gobierno en articulación al modo en que se relaciona con otras sociedades o países.” (Tapia, 2009, p.2). Será en la aceptación y respeto de la diversidad que alcanzaremos esta nueva ilustración complementaria y democrática. Que logre sincretizar los caminos de los distintos pueblos del mundo en una nueva racionalidad. Para ello será más que necesario un diálogo respetuoso, habilitar ciertas condiciones de igualdad que habilite el desarrollo de las tradiciones y cosmovisiones de las diversas sociedades; pero que a su vez, encuentre en lo que podríamos denominar sus pares, otras prácticas que permitan alcanzar el máximo objetivo, el cual sería la autosuficiencia, la mejora de la calidad de vida de todas las personas y que la gran mayoría puedan alcanzar la felicidad.
“Quizá lleguemos a descubrir, un día, que, tanto en el pensamiento mítico como en el pensamiento científico, opera la misma lógica y que el hombre siempre ha pensado bien. El progreso -si es que podemos aplicar el término en ese caso - no tendría entonces la conciencia por teatro, sino el mundo, donde una humanidad dotada de facultades constantes se encontraría, en el decurso de su larga historia, continuamente confrontado con nuevas objetos (Lévi-Strauss 1955 b:255).” (Viveiros, 2002, p.17)
BIBLIOGRAFÍA
- Castro Gómez (2015) “Universalidad y particularismo” en Revoluciones sin sujeto. Slavoj Žižek y la crítica del historicismo posmoderno, AKAL, pp.270-288.
-Kant, Immanuel, “Respuesta a la pregunta ¿Qué es la ilustración? / Clase escrita sobre Kant
-Kant, Immanuel “La idea de una historia universal en sentido cosmopolita” PDF suministrado por la cátedra.
-Mendelssohn, Moses “Acerca de la pregunta ¿Qué significa ilustrar?” en “AA.VV. ¿Qué es la Ilustración?”, Madrid, Tecnos, 2007
- Mignolo Walter d.- (2007)” El pensamiento decolonial: desprendimiento y apertura. Un manifiesto.” en El giro decolonial. Reflexiones para una diversidad epistémica más allá del capitalismo global. Universidad Javeriana. Bogotá
-Quijano, Aníbal (2000) “Colonialidad del poder y clasificación social” en Journal of world-systems research, VI, 2, summer/fall 2000 pp. 342-386.
- Tapia, Luis.- (2009) “Una geopolítica de la complementariedad” en Pensando la democracia geopolíticamente. Muela del Diablo Editores CIDES-UMSA. CLACSO. Comuna.pp.95-115
- Viveiros De Castro Eduardo (2002) "Perspectivismo y multinaturalismo en la América indígena", de Eduardo Viveiros de Castro en A inconstancia da alma selvagem. Cosac y Naify, Sao Paulo (traducción del portugués realizada por Rosa Alvarez y Roger Sansi).

0 Comentarios