ILUSTRACIÓN EN LA MODERNIDAD EUROPA Y PERSPECTIVAS CRÍTICAS DE LA RECEPCIÓN EN LATINOAMÉRICA.
ESTUDIANTE: Muñoz Lis Nahir.
En la Europa moderna del siglo XVIII nace y se promueve hasta el siglo XIX, un movimiento cultural y filosófico que conocemos como Ilustración. Con el filósofo alemán Immanuel Kant como uno de los referentes tal vez más renombrados de este periodo, se pone a la razón, la ciencia y el progreso como fundamento de dicho pensamiento.
Para poder entender los intereses subyacentes de este pensamiento y el éxito de su extensión por fuera de Europa, pensemos con Mendelssohn sobre lo que es ilustrar. Para él, el ilustrar junto con la formación y la cultura, son modificaciones en la vida social de los seres humanos a nivel individual para mejorar su situación social por medio del empeño y el esfuerzo.
No debemos confundir el orden que el autor nos plantea, para él la formación se da como resultado de la cultura y la ilustración:
La formación se compone de cultura e ilustración. La cultura parece estar más relacionada con lo práctico, (objetivamente) con la bondad, el refinamiento y la belleza en los trabajos manuales, las artes y las costumbres, (subjetivamente) con la destreza, el empeño y la habilidad en las primeras y con las inclinaciones, los impulsos y los hábitos en la última. (Mendelssohn, 2007, pág. 194).
La cultura cumple aquí la función, por así decirlo, de adquirir mediante el empeño, la destreza y la habilidad, el embellecimiento y refinamiento para la formación, sosteniendo que mientras más se adquiera este tipo de cultura, mayor será la mejoría social. Así la ilustración queda, en esta ecuación, en la parte teórica de la formación, ya que se ancla el conocimiento racional y la capacidad de razonar sobre el obrar propio para la formación humana, lo que se corresponde directamente con una postura ética.
Un ejemplo que plantea el autor sobre esta formación es el idioma. Mendelssohn afirma que “El idioma de un pueblo principalmente es el mejor indicador de su formación, tanto de su cultura como de su ilustración, tanto respecto de su extensión como de su fuerza” (Mendelssohn, 2007, pág. 196), el autor plantea que el idioma adquiere ilustración solo a través de las ciencias y que la cultura solo se da en las relaciones sociales y la elocuencia. De esta manera la formación solo se da en la ecuación de la ilustración y la cultura, si nos quedamos solo en la cultura, nos quedamos en el lustre y el hombre necesita llegar a la destinación del ser humano mediante la formación.
Respecto a la destinación del ser humano hay algo particularmente importante que plantea el autor: “El ser humano como ser humano no requiere ninguna cultura, pero requiere ilustración” (Mendelssohn, 2007, pág. 197), el autor sugiere que la cultura al ser práctica y darse si o si en sociedad, forma parte de la destinación del ser humano considerado como ciudadano y que la cultura ya está dada, pero sí requiere ilustración dado que en la destinación del ser humano en tanto que ser humano, el conocimiento a través de las ciencias y el razonamiento lleva a este a ilustrarse y salir de la oscuridad de la “mera” cultura.
Por otro lado, para este autor la destinación del ser humano en cuanto ser humano está delimitada por la destinación del ser humano considerado como ciudadano, el establece que: “La ilustración del ser humano considerado como ciudadano varía según el estamento y la profesión” (Mendelssohn, 2007, pág. 197) esto es porque considera que cada lustre y cultura tiene cierto grado de obligaciones y derechos dependiendo su estamento y su profesión, o sea que también la ilustración a la que pueda acceder cada ser humano será diferente.
Pero si tomamos en cuenta lo que plantea el autor “La ilustración que se interesa por el ser humano en tanto que ser humano es universal, no hace distinción según el estamento” (Mendelssohn, 2007, pág. 197), podemos afirmar su postura que confirma que cuanto más se esfuerza cada individuo en alcanzar el grado de ilustración correspondiente con su estamento y profesión, más beneficioso será para la sociedad.
Entonces, la ilustración considera que cada nación es ilustre en la medida de sus conocimientos, la relación entre la destinación del ser humano como humano y como ciudadano, la propagación de esta relación en todos los estamentos y cómo se adecue a las diferentes profesiones. Esta relación entre la destinación del humano en cuanto ser humano y humano en cuanto ciudadano está estrechamente relacionada, ya que si, en cuanto a ser humano no se busca la destinación se cae en riesgo de caer al nivel de una bestia y sin la destinación del ser humano en cuanto ciudadano se cae la constitución del Estado.
No podemos ignorar que, cuando el destino del ser humano, entendido por su razón y libertad, permite considerar como verdad algo que ataca la moral y la verdad accesible mediante su rol de ciudadano, y esto pone en riesgo la ilustración de la nación, el promotor de la ilustración debe actuar en favor de la verdad y la virtud, sin temor a prejuicios y en nombre de esta ilustración. No obstante, se mantiene la esperanza de que es posible alcanzar un equilibrio entre el uso adecuado y el mal uso del conocimiento y la verdad para lograr una sociedad más iluminada e ilustrada.
Teniendo ya una base sobre lo que la ilustración es y en parte lo que busca, podemos entrar en el pensamiento ilustrado mediante el texto “Idea para una historia universal en clave cosmopolita” de Kant.
Ya hemos nombrado, aunque muy superficialmente el hecho de la libertad en el ser humano, Kant sostiene que esta es fundamental para entender la filosofía de la historia, que si bien para él no tiene más que un inicio hipotético, si tiene un final practico, ya que no se puede más que especular sobre el inicio de la historia humana y mucho menos sobre el final.
Kant divide la libertad en dos tipos: la transcendental, que refiere a la posibilidad que tenemos de iniciar nuevos efectos causales en una naturaleza regulada y la práctica, por el contrario, sugiere que nosotros podemos acoplar nuestras conductas a las leyes naturales ya estipuladas. La última, la libertad práctica a su vez la divide en externa e interna. La externa está vinculada al derecho y la justicia y cómo a pesar de nuestra voluntad estamos expuestos a que los factores externos juegan un papel crucial en nuestras decisiones y el derecho debe tener en cuenta que no siempre nuestras voluntades son uniformes. Mientras que la interna está relacionada con la moral, la virtud y la autonomía de la voluntad, ya que, al autorregularse en términos de derecho para actuar de acuerdo a principios morales, se convierte en algo esencial. Así, el imperativo categórico de la ética kantiana, funciona como una ley interna de autorregulación.
Ahora, planteamos que la libertad trascendental nos permite agregar cadenas de causalidades en una naturaleza con leyes universales, esto es porque tenemos que pensar a la naturaleza como atravesada por esta libertad humana para poder acceder a ella, esto a su vez nos lleva a pensar a la naturaleza como algo con fines propios.
Por otro lado, podemos nombrar unas series de distinciones que Kant hace: “según Kant, el criterio para distinguir entre convicción y mera persuasión es un criterio externo y consiste en la posibilidad de comunicar el juicio y comprobar su validez para toda razón humana” (Kant, pág. 14); para él la convicción se basa en un fundamento objetivo y suficiente y a la vez es necesaria para formular juicios válidos para todos. Ahora, la persuasión es de validez privada y no está fundamentada en criterios objetivos. Kant también distingue entre la creencia, la opinión y el saber, donde la creencia queda en un lugar medio entre la opinión y el saber.
Para Kant principio moral es aquel según el cual la vida se desarrolla con fines claros. En primer lugar, la aspiración a una comunidad universal. Una comunidad así sería incluyente y abierta, donde todos se reconozcan como libres e iguales. Este pensamiento es clave para la extensión de la moralidad kantiana y el movimiento ilustrado, porque de esta manera la ley moral se extiende sobre todo ser racional en un sistema cooperativo cosmopolita, donde puede integrarse todo ser humano. Esto es la base de la expansión de la ilustración.
En el segundo principio Kant afirma que “en el hombre aquellas disposiciones naturales que atienden al uso de su razón sólo deben desarrollarse por completo en la especie, mas no en el individuo” (Kant, pág. 38); de esta manera todo progreso racional es histórico y no individual, aunque cada individuo contribuya a este progreso racional.
En el tercer principio Kant nos señala que dentro del plan de la naturaleza está el hecho de que podamos superar nuestra existencia animal de instintos y alcanzar una vida digna por medio de la razón, la ética kantiana busca la perfección y la dignidad a través del esfuerzo racional y la moral.
En el cuarto principio aparece la necesidad de las instituciones por las cuales garantizan y legitima en su pensamiento ilustrado, acá podemos encontrar una especie de dualidad entre la necesidad humana por socializar y también por aislarse, y es, ante este conflicto donde se plantea que se necesitan instituciones que nos gobiernen.
Kant considera que la naturaleza fuerza, mediante la necesidad de resolver los conflictos, a la sociedad a organizarse civilmente para poder administrar el derecho de manera universal, pero este requiere de un trabajo racional histórico para poder lograrlo.
Para este filósofo la naturaleza nos guía a través de revoluciones e infinitas reconfiguraciones de estado a una organización política y social donde se pueda desarrollar plenamente las disposiciones racionales y esto debe ser universal.
Para ser realmente morales debemos dejar de lado las apariencias y hacerlo desde nuestros principios internos que van más allá de costumbres y normas sociales.
Todas estas cosas son para Kant pistas que la naturaleza nos da para lograr su plan de ser una sociedad moral y racional máximamente desarrollada que solo se logra a través del desarrollo histórico de la especie por sobre el individuo y de manera universal y todos con un mismo fin genuino. De esta manera el pensamiento ilustrado considera necesario la universalización del conocimiento racional y la moralidad, como así también la regulación por parte de instituciones para preservar la libertad e igualdad. Fue la necesidad de expandir este pensamiento el que generó el choque con las civilizaciones latinoamericanas.
Ahora, sí una moral universal, que integre y no deje a nadie excluido era necesaria, por otro lado podemos encontrar a quienes afirman, como en el caso del texto de Castro Gómez, que “El universalismo sería tan sólo una particularidad más, un ethos que se postula como universal gracias a los privilegios que obtiene este sujeto epistémico de la dominación (colonial, machista, burguesa, capitalista) ejercida sobre otros” (Gomez, 2015, pág. 270); por ello esta universalidad no es más que una manera de hegemonizar siempre de manera tal que sea el modelo ilustrado el ejemplo a seguir confirmando la superioridad occidental y europea por sobre los demás.
Si bien la universalidad que se plantea en la ilustración es para nada compatible ni respetuosa con las particularidades, erradicarla incorrectamente sería la incapacidad de producir una articulación que nos saque de la universalización de las particularidades.
Zizek plantea:
Es verdad que las luchas identitarias, sea cuales fueran (de género, raza, clase, orientación sexual, etc.), no pueden tener como objetivo político la afirmación de la propia identidad (en oposición al universalismo) y al mismo tiempo verse a sí mismas como luchas progresistas, ya que dejan intacto el sistema de relaciones que jerarquiza las identidades. (Gomez, 2015, pág. 274)
De esta manera no solo se trata de negar particularidades para universalizar la propia si no de reconocerse en el otro para auto conocerse y ser consciente de la lucha de fuerzas en las que se está implicado, de manera contraria sería negar nuestra propia particularidad. De esta manera en nombre de la particularidad habría que reconocer e incluir otras particularidades.
Con esta mirada es necesario entender que la lucha por salir de la subalternidad modificara también las otras subalternidades y la propia posición, no se puede tener un cambio si no se reconocen los rasgos que se comparten, esto lo avala la siguiente cita “Por eso, la transformación de una identidad conlleva necesariamente la transformación de la otra” (Gomez, 2015, pág. 276)
Desde las filosofías latinoamericanas y en contraposición con la ilustración, se busca salir del “canon” moderno y avanzar hacia el giro decolonial, superando la racionalidad moderna, recuperando el indigenismo y la otredad, con sus concepciones de naturaleza, mitos y relatos donde se aspire a llegar a la universalización de las filosofías otras.
En síntesis, conocer racionalmente como plantea la ilustración puede ser una manera de acceder a conocimientos epistémicos pero no es fundamento suficiente para invisibilizar otras formas de conocer, hay diversas formas de conocer y de acceder a tales conocimientos más allá de solo el razonamiento sobre las ciencias, reconocer o al menos ampliar el panorama más allá del conocimiento occidental nos puede ayudar a entender también nuestra propia posición en el engranaje del mundo y de la historia.
Reconocer la otredad se basa en puntos de seres, de episteme, de moral, es también la manera de reconocernos y complementarnos a nosotros mismos.
Si bien la ética kantiana plantea una moralidad que alcance a todos, me pregunto ¿cuáles son realmente los intereses de este bien para todos?, si llegado el caso se le otorga a una institución del gobierno la potestad de actuar en nombre de la verdad y moral ¿Qué asegura que los intereses propios no van por sobre los de la universalidad? No considero que la expansión de la ilustración haya respetado la episteme, ni moralidad, ni costumbres, mucho menos culturas de las otredades, y menos respetar las creencias que para ellos no son más que ideas que no llegan a comprobarse.
Considero que a la hora de pensar en una universalidad sería pertinente poder mirar que nos construye del otro, que es lo que queremos y podemos cambiar por ser un ataque a nuestra forma de pensar y vivir y que es aquello que podemos encontrar en común. Una vez que podamos descubrir a los demás y descubrirnos en y con los demás, podemos pensar en una ética equitativa donde realmente se respete y se reconozca al otro. Si es por pensamientos de unos sobre otros o de imponerse una particularidad por sobre otra siempre va a estar debajo algún interés que genere desigualdades, por ello es que sostengo que aquello que hay que universalizar es el respeto y la equidad.
Bibliografía
Gomez, C. (2015). Universalidad y Particularismo. AKAL.
Kant, I. (s.f.). La idea de una historia universal en sentido cosmopolita.
Mendelssohn, M. (2007). Acerca de la pregunta ¿Que significa Ilustrar? En M. Mendelssohn, ¿Que es la Ilustración? Madrid: Tecnos.

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