La importancia de enseñar filosofía en el nivel secundario: perspectivas sobre el nuevo escenario en la Provincia de Neuquén.
CLAUDIO MUÑOZ
A MODO DE INTRODUCCIÓN:
Al intentar construir algunas ideas sobre la importancia de la Filosofía y su presencia en las aulas de nuestras escuelas secundarias, encontramos más preguntas que respuestas, preguntas como: ¿Tiene sentido “enseñar” Filosofía cuando las adolescencias reciben respuestas mucho antes que construyan las preguntas? o ¿Puede, la filosofía, motivar la pregunta y la necesidad de preguntar/nos?
Creemos que sí: para ambos casos la respuesta es un sí rotundo, aunque puede llegar a ser un sí anclado en la esperanza de que ello ocurra. ¿Por qué? Porque será tarea, será uno de los grandes desafíos que tendrán los y las docentes de Filosofía, lograr que ese “sí” sea concreto, llegue a ser palpable en la cotidianeidad de las aulas del nivel medio neuquino. Decimos neuquino por varios aspectos: en primer lugar para situarnos en nuestro contexto, después para plantear aquí la importancia y el valor que le damos al nuevo diseño curricular para la escuela secundaria que nuestra provincia comenzó a implementar en el presente ciclo lectivo y que, desde el primer día del mes de agosto, está presente en cada escuela del nivel. (Comienza a funcionar la Nueva Escuela Neuquina, 2023)
Este diseño curricular inaugura una nueva etapa para el nivel, pero también para la Filosofía pues viene a reivindicarla, a insertarla en las aulas para que las y los egresados de cada Centro Provincial de Enseñanza Media (CPEM) o Escuela Provincial de Educación Técnica (EPET) de este territorio hayan estado por, mínimamente, cinco años cercanos a la Filosofía, desde distintas preguntas o interrogantes, desde diferentes escritos o visiones, pero cercanos.
¿Alcanza con esto? Tal vez no, ni con el currículum, ni con la cantidad de horas asignadas para el aula o para los momentos de articulación y, tal vez, ni siquiera como divulgación[1] puesto que, entre otras cosas, la Filosofía posee algunas ramas que necesitan de un nivel de abstracción que, generalmente, son niveles muy altos para una o un adolescente de 13 años que viene egresando recientemente de una escuela primaria, encontrándose con un mundo nuevo en el nivel medio.
Nuevamente, será un gran desafío para los y las profesoras de Filosofía.
DISEÑO CURRICULAR: ASPECTOS DE SU CONSTRUCCIÓN
Retomemos este nuevo diseño e intentemos desentramar cómo llega la Filosofía a tener presencia en él.
El día 24 de octubre de 2018 el Cuerpo Colegiado, órgano máximo de decisión del Consejo Provincial de Educación de la Provincia de Neuquén (CPE), aprobó la Resolución N°1463/18 (AA.VV., educación Neuquén, 2018) donde consta la derogación de toda norma anterior para las escuelas medias y la aprobación de todo el proceso de producción curricular y el documento del Diseño Curricular Jurisdiccional para nuestra provincia. Este diseño, como así también sus documentos, fueron construidos, discutidos, consensuados y redactados en intensas jornadas de debate en todas las escuelas secundarias por las y los propios docentes.
Dentro de esas jornadas curriculares, la Coordinación General[2] colocó en el temario para su discusión la propuesta de incorporar la Filosofía desde los primeros años y no sólo en cuarto o quinto año como se venía trabajando en algunos establecimientos[3], esta propuesta tuvo muy buena recepción en cada una de las escuelas. Existían ya alentadoras experiencias que se tomaron en cuenta durante estos debates: una de ellas fue realizada en las escuelas secundarias de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) allá por el año 2002[4] y, a su vez, se observaron los enfoques propuestos en “Entrama”[5] para abordar la “Filosofía y su enseñanza” donde, entre otros aportes, se prioriza trabajar lo filosófico desde una modalidad problematizadora por sobre la modalidad histórica o la doctrinal. (Entrama.Educación, 2012)
Podríamos tomar, entonces, estos aportes y debates como la puerta de entrada de la Filosofía al nuevo diseño curricular y esta incorporación no es menor, pues estriba en una clara intención de darle al área de las Ciencias Sociales, Políticas y Económicas una posición decolonial y emancipatoria de lo instituido, brindar a nuestras adolescencias un espacio de reflexión un tanto más profundo. Y decimos que no es menor introducir la Filosofía en las aulas puesto que, en un contexto de individualismo, colonización de la subjetividad y destrucción del medio ambiente en el que vivimos, resulta más que necesario un espacio que vuelva a habilitar la pregunta, las preguntas. No sólo un espacio que vuelque la Alegoría de la Caverna para ver que un iluminado descubre la realidad e intenta rescatar a los condenados a las sombras (Platón, R.V., & Verneaux, 1982) sino trabajar con Platón para que las adolescencias intenten problematizar su propia realidad o ver que: “Marx admite las mismas fases dialécticas de la idea Hegeliana: tesis, antítesis y síntesis, pero sustituyendo la concepción intelectual del absoluto por otra de carácter económico-material” (Gambra, 1999) en vez de enseñar Marx para que estas mismas adolescencias puedan interpretar sus propias experiencias laborales o las de sus familias en un contexto de políticas económicas, sociales y culturales de capitalismo neoliberal.
DESAFÍOS QUE IMPONE LA COYUNTURA
Continuando con las resoluciones del CPE, se sanciona durante el año 2022 la Resolución N°1381/22 (AA.VV., Educación.Neuquén, 2022) la cual deja asentado los criterios y secuenciación de saberes para el área de Ciencias Sociales, Políticas y Económicas y en sí representa la posición epistémico-pedagógica que se le plantea dar a esta nueva escuela media neuquina: qué historia, qué geografía, qué economía y qué filosofía. Se detallan los ejes de trabajo para los primeros años, incluso especifica de qué se tiene que ocupar cada docente, pero es un trabajo a realizar en conjunto, articulando los contenidos de cada área y esto representa una revolución político pedagógica si lo comparamos con la forma de trabajo que históricamente se vivió en cada CPEM y EPET a lo largo y ancho de la provincia.
Ahora bien ¿Hay profesoras y profesores de Filosofía para cubrir la cantidad de horas disponibles?
Esta pregunta tiene, lamentablemente, una única respuesta: no. En nuestra provincia no hay tal cantidad de docentes de Filosofía.
Y para resolver esta problemática se presenta una disyuntiva donde hay varios caminos: o se importan de otras jurisdicciones (cuestión que ya está sucediendo) o se cubren las horas con profesionales de otras áreas “idóneos”[6] (lo que también está ocurriendo, principalmente en el interior profundo del Neuquén) y, tal vez el camino más extenso para intentar resolver este déficit sea, el que decidieron tomar desde el Instituto Superior de Formación Docente N°15 “Educadoras Patagónicas” de Villa La Angostura (ISFD N°15) donde un grupo de profesoras y profesores recogieron este guante y se dieron la tarea de construir, desde cero, una nueva propuesta curricular que permitirá contar con egresadas y egresados “Profesores de Nivel Secundario en Filosofía” en Angostura pero también en aquellas ciudades que posean un ISFD que decida tomar esta propuesta curricular y comience a formar sus propios nuevos profesores y profesoras específicos de esta disciplina, que puedan hacerse de horas en el nivel medio y que esas aulas comiencen a debatir sobre la ética, la libertad, la verdad, etc. Pero, principalmente, comiencen a formular sus propias preguntas.
¿POR QUÉ LA NECESIDAD DE VOLVER A LA PREGUNTA?
Si al inicio planteamos que estamos viviendo en un tiempo donde nuestra juventud encuentra, en las múltiples aplicaciones disponibles y/o en las masivas redes sociales, respuestas a preguntas que no se han hecho, que no se han formulado, entonces ¿Para qué la pregunta? Pues mínimamente para movilizar, la pregunta posee esa particularidad de sacarnos de una cómoda pasividad para alentarnos a buscar, en la variedad de respuestas posibles, una que encaje, aunque sea provisoriamente y si no hay respuesta nos invita a continuar la búsqueda. Aristóteles en Metafísica nos dice que “Todos los hombres tienen naturalmente el deseo de saber” (Aristóteles, 2020) entonces es necesario buscar y encontrar las estrategias que logren movilizar a nuestras adolescencias mediante la pregunta, una que les despierte interés y motive ese deseo por el saber.
Desde Tales de Mileto intentando encontrar su arkhé, la sustancia primordial para el principio del todo y así explicar la physis[7] (Cordero, 2008) el ¿Por qué? Es la pregunta filosófica por antonomasia, volver a ese porqué es urgente, tratar de recorrer las aulas con el deseo de derribar o desentrañar lo obvio es preguntarse el porqué de las cosas. Es, a la vez, colaborar en introducir el pensamiento crítico en la juventud, instar a la acción de desocultar la obviedad de lo que ven, de lo que escuchan, de lo que leen, incluso de aquello que dice o aporta cualquier profesor o profesora. Permite a su vez generar instancias de debate y la confrontación de visiones o posturas que, generalmente, resultan en momentos inmensamente propicios para un aprendizaje significativo de conceptos o ideas al tener que construir, necesariamente, una estructura argumentativa cada vez más sólida.
La pregunta es todo eso y más, representa habilitar la búsqueda constante de todas las respuestas posibles, profundas o no, que les y nos sirvan para intentar explicar la realidad en la que estamos insertos, esa que nos avasalla, esa realidad que por momentos nos abruma.
Por todo esto es necesario y urgente retomar la pregunta típica de un niño o niña: ¿Por qué?
LA CRITICA MARXISTA, FREUDIANA Y NIETZSCHEANA
Hablar de pensamiento crítico sin siquiera mencionar a los filósofos de la sospecha sería casi una aberración, por ello nos tomaremos unos párrafos para reflejar sus ideas principales sin ánimo de caer en el reduccionismo, pero intentando destacar sus aportes.
Los trabajos y las ideas expresadas por Karl Marx, Friedrich Nietzsche y Sigmund Freud tienen, aparentemente, muy poco en común pero esta rápida conclusión no lo fue para Paul Ricoeur. Este filósofo francés afirmó que estos pensadores partieron desde distintos temas, pero los tres criticaron a la sociedad moderna con el objetivo de cambiarla, de allí que los denominara como los “Maestros de la Sospecha” adjetivación que aparece por primera vez en su libro: “Freud: una interpretación de la cultura” (Ricoeur, 2004) Este filósofo encuentra una línea común de pensamiento donde los tres sospechan y cuestionan el racionalismo que domina su época y la intención que poseen de liberar al hombre de esa conciencia falsa que le ha sido impuesta, cada uno de ellos con sus propios argumentos y criticando diferentes aspectos.
La autora Amalia Mosquera nos aporta visiones (Mosquera, 2023) del pensamiento de estos tres filósofos de las cuales tomaremos aquí sólo algunas para intentar explicar el porqué de esa denominación de Ricoeur partiendo en que los tres afirman que el sujeto no se puede construir a sí mismo, sino que es el resultado de condicionantes históricos, sociales, morales, psíquicos y una denuncia común de la falsa percepción de la realidad.
En Marx encontraremos que la organización social y laboral que se vivía en el siglo XIX había provocado la explotación del ser humano por el ser humano y que era necesario cambiar con urgencia dicha situación. El problema que advierte es cómo utilizaban las clases dominantes a la ideología para mantener sus privilegios y afirmó que la conciencia se encontraba falseada por intereses económicos, por ello propone que el cambio debía realizarse por medio de una revolución violenta que acabara con las élites para conseguir una igualdad social.
Nietzsche critica la falsa conciencia moral, esa moral cristiana que imperaba en su época y que convertía al ser humano en esclavos de ellos mismos y plantea que esa alienación religiosa era utilizada por los poderosos para dominar a los oprimidos. Hay una necesidad, entonces, de cambiar esos falsos valores que dominaron la sociedad occidental a lo largo de la historia y que conlleva a la decadencia del ser humano. La solución de esa realidad llegaría para él con el desarrollo de un “superhombre”, alguien seguro de sí mismo, independiente y libre.
Freud realiza una crítica a la falsa conciencia racional, planteando que todas las motivaciones humanas son irracionales y están dominadas por el inconsciente, pero esas pulsiones son reprimidas porque la realidad que se vive se impone socioculturalmente donde la religión representa la verdadera amenaza para la libertad y la felicidad. La solución que propone es su terapia psicoanalítica pues permite que dichas pulsiones sean liberadas y lograr así que los instintos y los impulsos destructores no afecten nuestras relaciones con los demás.
Así, con la crítica a la conciencia, a la situación del ser humano y a la sociedad, más el planteo común de la moral cristiana como un elemento inventado para alejar al ser humano de la razón y la realidad, estos tres pensadores son englobados por Ricouer como los Maestros de la Sospecha.
¿PARA QUÉ EL PENSAMIENTO CRÍTICO EN LAS AULAS?
Ahora bien, si partimos de: “la Filosofía ES pensamiento crítico” (Brenner, 2011) nos preguntamos si: ¿Podemos obligar a pensar críticamente? O también ¿Cómo evaluar y poner una nota numérica al pensamiento crítico?
Aquí coincidiremos con el educador Paulo Freire en su crítica a la concepción bancaria de la educación, cuando habla de los alumnos como vasijas, recipientes que deben ser llenados por el educador con sus depósitos. (Freire, 2012) No podemos pensar en adolescentes como si fueran un banco donde depositemos “nuestros” conocimientos esperando que ellos y ellas sólo vayan memorizando y acumulando cual cuenta bancaria y, a la hora de evaluar para ver si les aprobamos o no, nos repitan tal cual lo que antes depositamos.
Comprometernos como docentes a trabajar un pensamiento crítico en las aulas implica esperar la disidencia hasta con nuestras propias posturas ¿Qué mejor que eso ocurra? Romper con la idea de que nuestros y nuestras estudiantes esperen coincidir con nuestros propios pensamientos o elecciones para lograr “aprobar” la materia. Por años se ha educado y se ha enseñado sólo para obedecer, incluso se ha castigado el criterio propio, valorando en mucha mayor medida la palabra de las y los docentes antes que las opiniones de los jóvenes, enseñar de esa forma es continuar promoviendo que se adecuen al poder y a las ideas que se les “bajan” antes que generar la propia palabra, en un proceso dialéctico, pero colaborando en la construcción de una identidad propia y genuina.
Comenzar a transitar estos senderos implica generar espacios de diálogo continuo en las aulas, aulas que pasan a ser verdaderos espacios democráticos, ámbitos de escucha atenta y respetuosa donde las y los interlocutores se enriquezcan unos a otros. Esto, a su vez, es respetar cabalmente a ese adolescente y acompañar su construcción de ciudadanía autónoma porque, en ulterior caso, eso también se está realizando en el nivel medio. Ejercitar una actitud crítica hacia todo ámbito puede llegar a implicar que termine oponiéndose a presiones expresadas desde distintos sectores: desde los medios de comunicación, por sus mismos compañeros o compañeras o hasta en sus propias familias y allí es donde entra en juego esa capacidad que la filosofía nos permite potenciar que es la de formular argumentos cada vez más sólidos, un desarrollo de habilidades argumentativas que, diálogo mediante, les permitan a nuestros estudiantes sostener sus posiciones con la palabra como única herramienta, aprendiendo a comunicar sus puntos de vista de manera cada vez más efectiva y persuasiva y colabora en comenzar a romper las típicas actitudes individualistas que intentan bloquear toda posibilidad de discusión sobre temas controvertidos.
Permite, también, la posibilidad de cuestionar creencias y valores arraigados en cada adolescente pues han sido inculcados desde su niñez temprana y nunca han sido revisados por ellas y ellos mismos. La filosofía, a través del pensamiento crítico, puede y debe invitar a reflexionar sobre cada una de esas posturas y prejuicios, analizarlos no necesariamente para descartarlos sino por el sólo hecho de favorecer una apertura a nuevas perspectivas y elevar niveles de autoconocimiento, por ejemplo.
Todas estas “bondades” del pensamiento crítico y la utilización del mismo en las aulas puede llegar a redundar en un empoderamiento de nuestros y nuestras estudiantes, por lo menos tender a ese fin es ya importante. Dotar a estas adolescencias con habilidades analíticas y racionales que puedan utilizar en aspectos diversos de su vida, ya sean personales o meramente académicos, es una construcción más que interesante y un aporte real que la Filosofía puede ofrecer.
A MODO DE CONCLUSIÓN.
Se ha inaugurado un nuevo tiempo en las escuelas neuquinas donde la Filosofía tiene un lugar preponderante, esto no quiere decir que estemos frente a una panacea, sólo valoramos la oportunidad que ofrece esta reconstrucción epistémica para que la disciplina que nos convoca llegue a las adolescencias y pueda ofrecer una amplia ferretería de herramientas para sus existencias y problemáticas.
La práctica filosófica debe llegar a interpelar la cotidianeidad de estos jóvenes, colaborando en la construcción de identidad por la que transitan pues todos los cambios corporales propios de esta etapa influyen en dicho proceso y también puede colaborar en la resignificación de sus vínculos sociales y familiares ya que es otro aspecto de sus personalidades que entran en crisis en esta etapa.
A la pregunta inicial de ¿Puede, la filosofía, motivar la pregunta y la necesidad de preguntar/nos? Evidenciamos que sí, que necesariamente debe llegar a las aulas y motivar esa necesidad, motivar y habilitar la/s pregunta/s es otras de las tareas en este porvenir y para ello es necesario pensar en una problemática filosófica situada para que estos temas a abordar resulten significativos para las adolescencias y así lograr que se zambullan en la tarea de pensar su presente y, por qué no, sus propios futuros.
Habilitar una práctica critica es también colaborar en el desarrollo de habilidades argumentativas, ampliar el acervo y valorizar la reflexión de las propias prácticas ¿Qué mejor que formar ciudadanos y ciudadanas preparadas para sostener y defender sus ideales desde el discurso? Este es uno de los grandes aportes a la democracia y su construcción cotidiana.
Nuevamente, será tarea de las y los Profesores de Filosofía instar a que todo esto suceda, o no, en las aulas de nuestras escuelas pues aquí consideramos que ha llegado el momento de revalorizar y respetar la palabra de nuestras adolescencias y para ello es necesario incentivar el pensamiento crítico en cada grupo, en cada aula, en cada establecimiento educativo, no para que piensen como nosotros queremos sino para que, en palabras de Brenner, “se apropien de lo propio”. (Brenner, 2011)
Bibliografía
AA.VV. (2018). educación Neuquén. Obtenido de neuquén.edu: http://www.neuquen.edu.ar/resolucion-146318-diseno-curricular
AA.VV. (2022). Educación.Neuquén. Obtenido de educación neuquén: http://www.neuquen.edu.ar/resolucion-138122
Aristóteles. (2020). Metafísica. (C. Tognetti, Trad.) Edición digital, Italia: Greenbooks editore.
Brenner, M. A. (2011). La escuela como práctica política. Paraná: AGMER.
Comienza a funcionar la Nueva Escuela Neuquina. (31 de Julio de 2023). La Mañana de Neuquén, pág. 07.
Cordero, N. (2008). La invención de la filosofía. Buenos Aires: Biblos.
Entrama.Educación. (2012). Obtenido de entrama.educación: http://www.entrama.educacion.gob.ar
Freire, P. (2012). Pedagogia del oprimido (Tercera ed.). Buenos Aires: Siglo Veintiuno .
Gambra, R. (1999). Historia sencilla de la Filosofía. Alcalá: Rialp.
Mosquera, A. (11 de Mayo de 2023). filco.es. Obtenido de filosofía&co: http://filco.es/marx-nietzsche-freud-filosofos-sospecha/
Platón, R.V., & Verneaux, &. R. (1982). Textos de los grandes filósofos. Edad Antigua. Barcelona: Herder.
Ricoeur, P. (2004). Freud: una interpretación de la cultura (UNDÉCIMA ed.). Buenos Aires: Siglo XXI.
[1] Término con el cual no deseamos amigarnos demasiado pues alude a “poner al alcance del vulgo” y, en caso de poseer un paladar un tanto más exquisito, también se puede acotar que la mera divulgación de cualquier disciplina conlleva a la pérdida constante de rigurosidad en la misma. Más allá de esto, no ha sido propósito de ningún actor presentar a la Filosofía como cátedra solo con este fin.
[2] La Coordinación General para la construcción del Diseño estuvo integrada por diferentes profesoras y profesores del nivel. Una parte fue designada por el Ejecutivo Provincial (que tiene a cargo la Presidencia del CPE) y la otra lo hizo por designación del sindicato único de trabajadoras y trabajadores de la educación de la provincia (aten) quienes también poseen representación en el Cuerpo Colegiado con (hasta el presente año 2023) tres vocales, de los seis que conforman dicho Cuerpo. A su vez, cada establecimiento escolar contaba con un profesor o profesora como “delegado”, a quién se le licenciaban sus horas cátedra para dedicarse a tiempo completo a dicha tarea y, entre otras cosas, debía actuar como el nexo continuo entre la Coordinación General y las escuelas.
[3] Decimos “algunos” pues, al no contar con un Diseño Curricular, cada establecimiento se guiaba por un “Plan de estudios”. De esta forma había una multiplicidad de planes y sólo se encontraba la Filosofía en aquellos que la incluían, pero estaba circunscripta para cuarto y quinto año en el mejor de los casos. Esta diversidad de planes de estudios acarreaba más problemas que soluciones, por ejemplo, si un o una estudiante debía cambiar de escuela (aunque fuera dentro de la misma ciudad) resultaba muy probable que debiera exponerse a rendir materias equivalentes pues los planes eran disimiles.
[4] Durante la administración de Aníbal Ibarra como Jefe de gobierno, teniendo como Secretario de Educación a Daniel Filmus, se había incorporado la Filosofía a la curricula, así también como Teatro y Ajedrez.
[5] Entrama fue una propuesta del Ministro de Educación Alberto Sileoni, durante la segunda presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, con la idea de ser una colección multimedial para docentes del nivel medio construida por profesoras/es y especialistas de todas las provincias. Aún hoy se puede consultar vía web.
[6]Bajo esta figura el CPE permite que profesionales de la Educación o de otras profesiones ajenas a lo estrictamente educacional puedan tomar horas y dar clases en aquellos establecimientos donde no se cuente con docentes específicos del área o de la disciplina, cualquiera fuere.
[7] Según Cordero en su “Invención de la Filosofía”: Los primeros filósofos utilizaron el término Physis para aludir a la vez a la totalidad de las cosas y al Ser de las cosas, para ellos la Realidad era algo dinámico, en ebullición, algo VIVIENTE. Entonces, Physis no debe ser tomado por “Naturaleza” ello sería inapropiado, el término se acerca más a “naturación” puesto que es la Realidad en acción, un verbo, una concepción dinámica de la realidad. (Cordero, 2008)

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